miércoles, 11 de enero de 2012

COLEGAS ARTESANAS

Fijaos qué funda de tela tan bonita he comprado para mi teléfono.
Resulta que en mi pueblo han montado un pequeño mercadillo de artesanos al que prácticamente no han dado publicidad y que han colocado en un sitio malísimo, poco concurrido. De lo que sí se acordó el Ayuntamiento es de cobrar una verdadera burrada por tener su puestecillo allí colocado.
El caso es que me encontré con una chica de un pueblo vecino que hace verdaderas monerías con tela, además muy bien hechas. No me pude aguantar las ganas de traerme algo, aunque eso sí, me hacía falta.
Si queréis ver sus trabajos podéis ir a

BUFANDA CUELLO DE GATO



Esta bufanda se empieza con 3 puntos. En la primera vuelta se empiezan a añadir puntos a ambos lados para dar la forma de picos que veis hasta que llega al ancho que vosotras deseáis. No hay un número correcto de puntos, simplemente llegáis a ponerla tan ancha como os guste, que en mi caso fueron 32 puntos. Una vez que ha alcanzado ese ancho hacéis unas cuantas vueltas, yo hice 26 vueltas. Todo esto, como podéis ver en la foto va en punto bobo, todo del derecho. Ahora empieza lo que yo llamo punto de tubo, que se hace de la siguiente manera:
Hago 1 pto derecho, subo la hebra como si fuera a hacer el siguiente punto del revés y lo cojo del revés pero sin hacerlo, bajo la hebra y hago el tercer punto del derecho. Continúo así hasta el final de la vuelta. Si te fijas, durante toda la vuelta has estado tejiendo un punto sí y uno no, así que en la siguiente vuelta tendrás que tejer del derecho el que no hiciste en la vuelta anterior y el que trabajaste del derecho, ahora lo cogerás como si fueras a hacerlo del revés pero sin tejerlo. Con este punto conseguimos menguar el ancho a menos de la mitad, aunque seguimos teniendo todos los puntos. Cuando hemos tejido así unos 4 o 5 cm volvemos a tejer todo del derecho tanto largo como necesitemos para que nos rodee el cuello. En mi caso, para que no se me hiciera tan pesado he metido en medio una trenza en forma de 8 de 4x4.
Cuando ya tenemos el largo que nos rodea el cuello tenemos que coger una aguja auxiliar porque vamos a forma una especie de ojal con la propia bufanda para poder meter a través de él el otro extremo de la bufanda. Lo haremos así:
vamos tejiendo un punto y el siguiente lo colocamos en la aguja auxiliar. Continuamos así durante toda la vuelta dejando los puntos separados en dos agujas. primero vamos a tejer los de una aguja y luego los de otra. Cuando tengamos el mismo largo en los dos trozitos (un largo suficiente para poder meter el otro extremo de la bufanda) volveremos a montar todos los puntos en una misma aguja siguiendo el proceso inverso al que seguimos para separarlas, ahora tejemos un punto de una aguja y luego uno de la otra, así hasta acabar con los puntos de las dos agujas.
Ya solo nos queda tejer el otro extremo, que como habréis adivinado sigue el proceso inverso del inicio: tejemos 26 vueltas al derecho y luego vamos disminuyendo hasta dejar 3 puntos que cerraremos todos juntos.
Para cualquier duda solo tenéis que dejarme un comentario.

lunes, 19 de diciembre de 2011

BUFANDA VOLANT

Esta bufanda está hecha con Volant de la casa Mondial. Es un encargo. Creo que es la primera vez que hago algo para venderlo. Lo mismo le cojo gusto. ;)

jueves, 15 de diciembre de 2011

LAS SOBRAS DE MI ARMARIO

Las consecuencias de empezar a vivir con menos son que a veces empiezan a sobrarte cosas en las que en principio ni habías pensado.
Otra de las consecuencias que he notado es que llevo casi 2 años sin necesidad de comprar ropa nueva. Aún estoy gastando la que tenía en el armario.
En el proceso de desprenderme de lo que no necesito, aprendo cosas sobre mi misma:
- qué tipo de ropa prefiero,
- qué colores son los que realmente me gustan,
- con qué me siento realmente cómoda.

jueves, 8 de diciembre de 2011

BUFANDA TRINE




El único merito de esta bufanda tan vistosa está en el mismo hilado que compras. Se teje en algo más de una hora y queda preciosa para regalar

sábado, 24 de septiembre de 2011

COMO ARACNE PERO HUMILDE


Aracne era una campesina orgullosa y, a la vez, una admirable hilandera y tejedora. Las ninfas del agua dejaban sus ríos, y las ninfas del bosque sus florestas para venir a ver cómo Aracne remojaba la lana en tinturas de color carmesí, tomaba luego los largos hilos y, con sus hábiles dedos, tejía exquisitos tapices.
-¡Ah! ¡Minerva debió de ser quien te dio semejante don! –dijo un día una de las ninfas del bosque, refiriéndose a la diosa del tejido y de las artes manuales.

Aracne echó atrás la cabeza y exclamó:
-¡Oh, no! ¡Minerva no me ha enseñado nada! ¡Todo lo que sé, lo he aprendido yo sola! – y enseguida, decidió retar a la diosa a competir con ella:
-¡Veamos quién de las dos merece llamarse la diosa del telar!

Las ninfas, ante tal cúmulo de propósitos desdeñosos lanzados contra una diosa del Olimpo llena de poder, se cubrieron la boca horrorizadas.

Y tenían razón, porque cuando Minerva se enteró de semejantes pretensiones, se enfureció. Inmediatamente adoptó la apariencia de una anciana de pelo gris, y cojeando, ayudada de un bastón, se dirigió hacia la cabaña de Aracne.

Cuando ésta abrió la puerta, Minerva, amenazándola con su dedo nudoso, le dijo:
-Si yo estuviera en tu lugar, no andaría comparándome de manera tan engreída con la gran diosa Minerva, y humildemente le pediría perdón por tus palabras arrogantes.

-¡Ridícula, tonta! –repuso Aracne-. ¿Quién eres tú para venir ante mi puerta a decirme lo que debo hacer? ¡Si esa diosa tiene al menos la mitad del poder que la gente le atribuye, que se presente aquí y lo demuestre!
-¡Aquí está ella! –anunció una potente voz y, ante los ojos de la joven, la anciana se convirtió al instante en la diosa Minerva.

Aracne enrojeció de vergüenza. Sin embargo, se mantuvo desafiante, y en forma temeraria caminó hacia su destino. -¡Hola, Minerva! –dijo-. ¿Al fin vas a decidirte a competir conmigo?

Minerva se limitó a lanzarle una mirada de fuego a la joven, mientras las ninfas, acobardadas al oír tanta insolencia, atisbaban desde detrás de los árboles.
-Entra si quieres –dijo Aracne dejándole libre el paso a la diosa.

Sin hablar, entró Minerva en la cabaña, mientras algunas servidoras se apresuraban a preparar dos telares. Luego, Minerva y Aracne se recogieron las largas túnicas y se dispusieron a trabajar. Sus veloces dedos se movían de arriba abajo, dejando a su paso arco iris de todos los colores: morados oscuros, rosados, dorados y carmesíes.

Minerva tejió un tapiz en el que se veían los doce dioses y diosas más grandes del Olimpo; pero el de Aracne mostraba no sólo los dioses y las diosas, sino también sus aventuras. Luego, la joven rebordeó su magnífica obra con una franja de flores y de yedra.

Las ninfas del río y del bosque miraban con pavor el tapiz de Aracne. Sin duda su trabajo era superior al de Minerva, y hasta la diosa Envidia, inspeccionándolo con altivez, dijo: -No hay en él ningún defecto.

Al oír las palabras de Envidia, estalló Minerva. Rasgó el tapiz de Aracne y la golpeó sin compasión, hasta que Aracne, cubierta de oprobio y de humillación, salió arrastrándose y trató de ahorcarse.

Finalmente, movida por un poco de piedad, Minerva dijo:
-Podrás vivir, Aracne, pero permanecerás colgada para siempre, ¡y tejerás en el aire!

Luego, la vengativa diosa la roció con vedegambre, de tal manera que el cabello de la joven, lo mismo que la nariz y las orejas, fueron desapareciendo. Con la cabeza reducida a un tamaño mínimo, toda ella quedó convertida en un vientre gigantesco. Sin embargo, sus dedos pudieron seguir tejiendo, y en pocos minutos Aracne, la primera araña de la tierra, tejió su primera y magnífica tela.

(Tomado de http://www.educarchile.cl )